Superpoblación: esa gran desconocida

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Los avances en medicina y el aumento de la calidad de vida durante el último siglo han reducido la mortalidad y aumentado la población en todo el mundo.

Por un lado esta bien porque tenemos asegurada la supervivencia de nuestra especie ante casi cualquier catástrofe. Pero creo que hemos olvidado de que eso conlleva una serie de consecuencias que no se están teniendo en cuenta.

Al aumentar la población aumenta el ritmo de explotación de los recursos naturales, hasta el punto que en la actualidad serían necesarias 1,3 Tierras para compensar nuestro consumo de recursos.

En televisión y prensa abundan las noticias sobre el cambio climático, sobreexplotación de los mares, contaminación terrestre... Pero no he encontrado crítica sobre la falta de control demográfico. Si fuésemos menos no tendríamos esos problemas, o serían menores.

Se está haciendo un gran esfuerzo por reducir el impacto por habitante sobre el planeta, mediante las energías renovables, y nuevas tecnologías que mejoran el rendimiento de los procesos de producción. Esa es la solución, pero además debería ir acompañada de la reducción del ritmo crecimiento demográfico para hacer posible el llegar al nivel de compensar explotación y regeneración de recursos.

Estamos haciendo mucho daño al planeta. Es por eso por lo que he sentido la necesidad vital de hacer pública esta opinión; hace falta que los gobiernos de todo el mundo se coordinen e inicien acciones para regular el crecimiento demográfico.

El bien común debe sobreponerse sobre los intereses económicos, y es de vital importancia sustituir el crecimiento rápido a consta de que aumente el número de personas que consumen y producen, y se cambie por un crecimiento sostenible, que no supere los límites de lo que la naturaleza nos puede ofrecer.